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miércoles, 28 de octubre de 2015

¿Buscas Empleo? ¿Y no usas Google?

La mayor parte de las ofertas de trabajo se establecen en lo que se denomina el "mercado oculto del empleo", que son esas vacantes que no se llegan a hacer públicas sino que se cubren acudiendo a las propias fuentes de reclutamiento, a intermediarios, o a referencia de personas de confianza. En concreto, el 80% de las ofertas de empleo son ocultas, y solo el 20% llegan a ser visibles.

Para acceder a dicho mercado oculto lo más útil es contar con una buena red de contactos, pero no siempre es posible lograrlo. Un buen complemento pueden ser las alertas de Google, una herramienta gratuita que ofrece el buscador, y que puede suponer un buen apoyo en la búsqueda de empleo. Estas alertas son mensajes que Google envía al correo electrónico cuando encuentra información relevante sobre el contenido que se le solicita.

¿Cómo se puede aprovechar esta herramienta en la búsqueda de empleo? La clave es que permite recoger toda la información que pueda salir sobre una empresa en la que se quiere trabajar, e incluso avisar de aumentos de plantilla o de oportunidades que surjan por la marcha de algún trabajador. En Marketwatch recogen cinco claves para convertir las alertas de Google en un buen asistente, que trabaje 24 horas al día durante siete días a la semana.

1. Monitorizar empresas

Cuando hay una empresa en la que se quiere trabajar, utilizar las alertas de Google permite obtener información sobre la misma lo antes posible, para así enviar el currículum o una carta de presentación en el momento adecuado, teniendo en cuenta las noticias que se descubren. Así, si se descubre que una compañía está pensando en expandirse en China, se puede enviar un CV destacando que se habla chino. Y también se pueden aprovechar las noticias negativas: si una empresa tiene una crisis de reputación es posible que esté pensando en contratar gente para el departamento de RRPP.

2. Localización

Rastrear a las empresas por localización sirve para descubrir noticias de interés en el área geográfica en la que se vive, o en una en la que se va a ir a vivir.

3. Contactos de interés

Tejer una buena red de contactos es clave para encontrar empleo, y con las redes sociales ha aparecido una nueva forma de conocer gente de todos los sectores. Así, las alertas de Google pueden servir para seguir a personas de interés. Permite descubrir también si alguien actualiza su puesto de trabajo o su cargo, permitiendo así felicitarle y aumentar las posibilidades de convertirlo en un contacto.

4. Controlar la presencia en Internet

Los reclutadores, en la actualidad, lo primero que hacen con un candidato a un puesto es buscar en Internet su huella digital. Si lo que aparece al buscar el nombre en Internet es negativo, las posibilidades de encontrar un empleo se reducen. Por eso es importante establecer una alerta para seguir y controlar la actividad propia.

5. Convertirse en mejor candidato

Se puede utilizar toda la información recopilada para destacar ante las empresas, haciendo preguntas que demuestren interés en la compañía.

domingo, 8 de febrero de 2015

Sobre la Búsqueda de la Vocación Profesional.


Hoy os traigo a "firma Invitada" a Irene Orce, periodista y divulgadora especializada en temas de psicología, coaching y desarrollo personal. De su blog en  La Vanguardia: "Metamorfosis" os invito a leer este post, que un buen amigo me mandó, hace ya tiempo y que al volverlo a releer, he decidido compartirlo, en el blog:

El trabajo es una actividad ineludible e inevitable para la inmensa mayoría de seres humanos. A causa del coste que supone vivir en el sistema capitalista, millones de personas dedican un mínimo de 8 horas al día a ocupaciones que les permiten recibir una remuneración a final de mes. Sin embargo, muy pocas disfrutan desempeñando su labor, y son escasas las que creen que su trabajo tiene sentido (más allá del puramente económico).
La inercia de nuestro entorno sociocultural nos lleva a entrar en el mundo laboral con unas prioridades orientadas, generalmente, al tener. Tener un buen currículum, tener un buen trabajo, tener más dinero, más reconocimiento y aprobación de los demás. Todo ello con el objetivo de saciar nuestras necesidades básicas y las que nos vamos creando. Sin embargo, en ese proceso muchas veces nos olvidamos de nuestras verdaderas necesidades, las intangibles.
¿Disfrutamos con nuestro trabajo? ¿Incentiva nuestra creatividad y desarrollo como personas y profesionales? ¿Sentimos que aportamos valor añadido con nuestra labor? ¿Lo vivimos desde el entusiasmo o desde la monotonía? ¿Es fuente de satisfacción o de preocupación? Dedicamos tantas horas, meses y años al trabajo que inevitablemente se convierte en una parte muy importante de nuestras vidas. De ahí que para lograr un bienestar verdadero y sostenible –vivir una vida plena desde la autenticidad-, sea fundamental desempeñar una función profesional que esté en coherencia con nuestros valores y necesidades reales.
¿Dónde se esconde la vocación?
“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?”, Jesús de Nazaret
Hay personas que, desde muy jóvenes, tienen claro a qué se quieren dedicar. Sin embargo, la mayoría no suele tener tan definida su vocación profesional. Bajo esta premisa, muchos se dejan arrastrar por el condicionamiento sociocultural recibido, que les lleva a ocupar puestos de trabajo en función de la –supuesta- seguridad y prestigio que les proporcionan. Y pese a ser conscientes de que realizan una labor mecánica, carente de sentido, optan por seguir “fichando” cada lunes en la oficina.
Hay muchos factores que se interponen entre un ser humano y su vocación profesional. Elmiedo, la inseguridad y la desconfianza son los más destacables. Todo cambio conlleva un cierto grado de incertidumbre, que tiende a potenciar nuestro arraigado sentido de autoconservación. Pero esta actitud nos conduce irremediablemente a la inmovilidad y alestancamiento. Así, mientras nuestro potencial permanece encerrado bajo llave, la rueda sigue girando, el tiempo va pasando y parece que nunca es el momento adecuado para apostar por nosotros mismos.
Sin embargo, nunca es tarde para romper este círculo vicioso. Y es que realizar un cambio de orientación profesional no implica saltar al vacío ni deshacerse de las responsabilidades adquiridas. Se trata de tomar conscientemente las riendas de nuestra vida, dejando a un lado la siempre tentadora “comodidad”. No en vano, descubrir nuestra vocación pasa por averiguar quiénes somos, qué nos entusiasma, nos ilusiona y nos hace vibrar. Para lograrlo, se requiere honestidad, coraje y compromiso con uno mismo. Al fin y al cabo, la vocación es el resultado de sumar afición, habilidad y sensación de sentido, que nace de la pregunta “¿Qué quiero aportar al mundo?”
Amar lo que haces y hacer lo que amas
“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”, Confucio
Una vez hallada nuestra vocación, llega el momento de confiar en nosotros mismos. Tras “entrenar” nuestros talentos innatos mediante la formación, el autoconocimiento y desarrollo personal, estamos preparados para la puesta en práctica. El objetivo consiste en dar lo mejor de nosotros mismos a través del ejercicio de una profesión verdaderamente útil, que genere riqueza real para la sociedad. Y eso pasa por tener la gratificante oportunidad de poder contribuir, de un modo u otro, a mejorar la vida de los demás.
Paradójicamente, el contexto de crisis económica en el que vivimos nos brinda la mejor oportunidad para reinventarnos. Este escenario nos invita a redefinir nuestros valores, nuestras necesidades y nuestras creencias, que en muchas ocasiones nos limitan. En este marco podemos convertirnos en la oferta que demanda el mercado, profesionalizando nuestros conocimientos, habilidades y talentos. De este modo podemos alinear nuestro trabajo con lo que somos, encontrando un sano equilibrio entre nuestra vida personal y profesional.
Apostar por nuestra vocación implica ejercer una función que aporte valor añadido a la sociedad en coherencia con lo que somos, lo que repercute directamente sobre nuestro bienestar emocional. Es nuestra oportunidad de realizarnos como profesionales, siendo medios al servicio de los demás. Y nos lleva a redefinir nuestro concepto de éxito, pues no hay mayor triunfo que amar lo que haces y hacer lo que amas.
Tres preguntas en clave de coaching
¿Tu profesión beneficia realmente a otros seres humanos?
¿Qué es lo que retiene en tu actual puesto de trabajo?
¿Qué perderías si lo dejaras y qué ganarías si te atrevieras a irte?