Mostrando entradas con la etiqueta Desmotivar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desmotivar. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de enero de 2011

Desmotivación

El escenario ideal de la desmotivación está presente cuando intervienen:


- Las amenazas, coacciones y anulación de la creatividad.


- Los escarnios públicos (muy especialmente en las reuniones grupales).


- Las discriminaciones y favoritismos.


- La incertidumbre, secretismo y falta de comunicación.


- La ausencia de formación necesaria.


- La incoherencia y contradicciones en las instrucciones, objetivos o incentivos.


- La orientación del trabajo a “echar horas” y no a la efectividad o productividad.


- La “militarización” de las fuerzas de ventas: estructuras, rigurosidad en el vestir, eliminación de la comunicación multinivel…


- La desorganización directiva, las rivalidades entre departamentos o el olvido de la esencia de toda organización: la venta.


- Las delegaciones realizadas débilmente y mal enfocadas.


No estamos hablando situaciones de siglos pasados, desgraciadamente todavía hay organizaciones donde se palpan actitudes como las descritas, en algunos casos incluso con complicidades de departamentos de Recursos Humanos sordos y ciegos ante la realidad.

Se trata de compañías generadoras de miedo y que encierran el propio temor de ella misma a los cambios, a veces quizás por que las ventas van bien o por evitar enfrentamientos con jefaturas comerciales muy enraizadas, y en otras ocasiones “por que siempre fue así”.

martes, 30 de enero de 2007

El enemigo o enemigos del talento

Seguro que has oído mas de una vez las frases que a continuación voy a poner. Un consejo te doy, huye de a quien le oigas decir alguna de ellas.
  • Aquí solo eres un número.
  • Todo está inventado.
  • Nadie te va a agradecer nunca nada.
  • No te mates que no vas a heredar la empresa.
  • Este se cree que va a venir a cambiarlo todo.
  • Yo ya vengo de vuelta de todo eso.
  • Hagas lo que hagas te van a pagar lo mismo.
  • Tú di que sí y luego ya veremos luego que hacemos.
  • Tantos cambios no traerán nada bueno.
  • De lo nuestro nadie va a venir a enseñarnos nada.
  • Más vale malo conocido que bueno por conocer.
  • Aquí no somos necesarios.
  •  Desconfía de todo el mundo.
  •  Yo pienso seguir haciendo lo mismo, digan lo que digan…
  •  No demuestres tu valía de golpe o te exigirán más.
  • Cuando estés en comunidad, no demuestres tu habilidad.
  •  Si no te aprovechas tú, lo harán otros.
  •  La competencia tiene mejores condiciones.
  •  Aquí no se te paga para pensar.
Detrás de esas frases se encuentra un auténtico catálogo de enemigos del talento, de anuladores de la creatividad e ingredientes básicos para la desmotivación. Si las usan compañeros, mantente un poco a distancia de ellos, pero, por desgracia suelen ser usadas por "mandos intermedios.

Son frases que preparan el escenario ideal para transformar a buenos vendedores en mediocres.

 Están cargadas de toxicidad.


Hay que escapar de ellas.